·LAS CIUDADES Y LOS OJOS·
El que va a Baucis no consigue verla hasta que ha llegado... se encuentran así, en medio de un nuevo bosque lleno de finos zancos, patas de flamenco que se alzan del suelo a gran distancia una de otra...
Esos finos pilares que se pierden entre las nubes y sostienen la ciudad…no son más que obras efímeras que dejarán paso a los pilares definitivos, desde los cuales, los que allí habitan observarán el horizonte al atardecer...
Nada toca el suelo... y la sombra calada que dejan sus pilares al atardecer, deja en evidencia los numerosos intentos por conquistar lo imposible, por alcanzar lo lejano y por lo tanto, por intentar comprender qué es Baucis y cómo se llega a su alma...
Cuando uno lleva un tiempo observando los pilares que dicen sostener la ciudad, se da cuenta de que en verdad lo que sus habitantes intentan es escaparse de ella y crear así un nuevo espacio donde desarrollar sus vidas. Unos dicen que es porque detestan el suelo donde se asienta la ciudad, otros que es respeto y admiración por lo que un día fue.
Lo que está claro, es que quieren observar cómo el paso del tiempo y ellos mismos, transforman a la ciudad en en algo que no desean, pero que llevados por su admirada inconsciencia mutan en sombras incapaces de asimilar para los primeros habitantes que a Baucis llegaron.
...Hoy en día continúan apuntando hacia allí con catalejos y telescopios, pasándole revista sin mayor afán que contemplar fascinados la propia ausencia en Baucis de toda forma de vida huamana en sí misma...

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